viernes, 27 de noviembre de 2009

LA VENUS DE JALEA




En el arte renacentista los máximos exponentes de belleza femeninos eran criaturas de contextura grande y lipidosa, en contraposición con hoy día, que son las flacas que se les nota los músculos (cuando no los huesos), principalmente un grupo inferior, redondo y macizo.



Cabe aclarar que ambas corrientes comparten el gusto por las grandes tetas. Para los hombres de aquellos siglos las gordas eran las más sexys porque representaban el mejor estilo de vida de la época. Se bañaban frecuentemente, los pequeños defectos se los cubrían con el único maquillaje de ese entonces (las mujeres de los plebeyos no podían ni soñar con esto y se les notaba lo pobre por el bronceado veraniego que lucían debido a la luz del trabajo), se adornaban con bellas alhajas y vestían bien, se perfumaban con deliciosas fragancias con aroma a flores y… Ejem! Bueno, comían muy bien!



¿Qué habrá sucedido para que la situación se torne exactamente al revés respecto a las relaciones entre los hombres y las mujeres gordas o flacas? Fácil, pero previamente voy a tratar de graficar muy brevemente el panorama de la época. De la mano de progresos científicos y filosóficos, la realidad cotidiana se fue modificando gracias a una apertura en el pensamiento occidental que generó transformaciones en, prácticamente, todos los aspectos de la sociedad, lo que llevó a una nueva forma de concebir el mundo eliminando ciertos estándares clásicos del sistema estamentario feudal, que era sostenido por una nobleza retrógrada y clasista a ultranza, que perdía poder económico y credibilidad intelectual frente a una cada vez más pudiente e influyente burguesía. De todas formas, existía aún, deseo de acceder a la clase noble porque era la que detentaba todavía (antes de la Revolución Francesa) el gobierno de hecho. Estamos hasta acá, ¿no?, bien. La mujer noble era un reducto escaso y estancado, que morfaba mucho y que salía caro. “¿Qué estamos haciendo muchachos?” Se preguntó un tipo una vez, y parece que muchos lo escucharon. Pasaba que era un despropósito garcharse una gorda pretensiosa, interesada, frígida y cara, habiendo muchísimas flacas y putas, que, viniendo de clases más bajas, significaba poder elegir a las mejores minas.



Las cubrieron con pilchas, y con joyas, y con maquillaje, y con zapatos y… y… con perfume! Quedaban mucho mejor que las otras, además gracias a una mejor condición física podían aguantar mucho más el ritmo de desenfreno sexual. A partir de ese momento una guerra se desató entre todas las mujeres: las nuevas reinantes (las flacas más lindas), las ex-nobleza y las flacas que quedaron al margen de la redistribución de la riqueza. Este gran litigio fue mezclando a los diferentes fenotipos femeninos, y de la interacción y la competencia, a la par de los enormes avances tecnológico-técnico-culturales, surgieron muy diversos tipos de mujeres, que son las que pueblan el mundo de nuestros días. Que los analizaremos específicamente cada uno de ellos… En próximas entregas.


2 Boludeces:

Tomás Münzer dijo...

Claro, tal cual, y de cuanto más bajo sea el estrato más puta va a a ser (que no lea esto ninguna feminista).

Sperman dijo...

Si señor, directamente proporcional. Aunque estaria bueno que lo lean asi se arma quilombo... BD