domingo, 28 de marzo de 2010

EL FUTURO, ¿HOY? MMM...

La otra noche estaba mirando la tele mientras me fumaba un pucho. Programas interesantísimos había: noticieros con malas noticias, la Televisión “Pública” pasando publicidad oficial, programitas pedorros de archivo mofándose de las pavadas que salen en otros canales (para colmo te tenés que bancar que los conductores se hagan los bananas), Fort peleándose con un gato, en fin, boludeces. La cagada es que no te dan opción: si no te gusta, ponete a estudiar. Estuve al límite de cometer una locura, casi apago la tele y me pongo a estudiar, pero justo al borde del colapso mental veo una publicidad que me envió a un mundo superior por unos instantes. Paso a contar.

Llegó el futuro a la Argentina:



“Paisajes más verdes, sólidos más naturales, un cielo más azul, un aire más puro…”, no me digan que no conmueve. Además esos colores vivos, los pajaritos, buenísimo. Imaginate si me compro un auto como ese, no importa que salga un huevo (seguramente), porque se paga solo de un par de formas. En primer lugar con las minas,  dejemos aparte que es un autito bastante cheto y caro (con eso bastaría digamos…), uno podría utilizar esta tecnología para chamullar: “No mirá, yo siempre fui un tipo muy comprometido con el medio ambiente, me causa mucho dolor ver especies en peligro de extinción, desastres naturales y esas cosas. No puedo ser indiferente a lo que está pasando, va en contra de todo en lo que yo creo, por eso no uso autos con motores contaminantes. Amo la naturaleza.”, o cualquier otra variante de bolaso natura-sensibilidad. Por otro lado el ahorro de combustible: como tiene dos motores eléctricos que se retroalimentan entre ellos y aprovechan la energía cinética del motor de gasolina ¡no gastás nada de nafta! Y para gastar menos todavía podés cargarle la común (¿?). Encima dice que llega de 0 a 100 en 10,4 segundos. Relativamente veloz, llantas de 17’, amigable con el medio ambiente, no gasta un mango (estoy harto de gastar miles de dólares en gasolina contaminante y poco eficiente…), fachero, ganador, ¡sería un estúpido si no me comprara un auto tan sano y divertido!

Clic.

“¡Mah see’! Yo me lo compro.” Dije. Al otro día me fui al concesionario Toyota.

Esta musiquita surgió espontáneamente en mi cabeza cuando me subí:





La gris ciudad tomó colores divertidos, los animalitos corrían por doquier, el aroma a bosque inundaba todo mi ser, mientras escuchaba el alegre cantar de las aves. Ahhh, ahora sí... Qué bello es vivir…

Gozaba de mi éxtasis natural cuando de pronto me topo con un dulce y adorable koala. Bueno, no era un koala, era un perro, y me lo llevé puesto. Rompí toda la parrilla delantera. Por suerte seguía andando porque si se me llegaba a romper algo del motor ¿a quién se lo llevo?, ¿a la EPE? Y bueeeno, qué va’cer, total seguía escuchando la musiquita. Continúo.

“Ya que estamos probemos qué tan picante es” me dije. Y lo pisé. Casi me esguinzo el tobillo y el auto no pasó de 40 km/h… Claro, lo que no me dijeron es que sólo a nafta anda más o menos. Bueno, qué otra me quedaba más que ir a la estación de servicio que me quedaba más cerca.

Estaban de paro.

Algo me decía que ese no era mi día, pero no quería empezar a putear tan pronto, todavía tenía esa musiquita de mierda en la cabeza. Así que me relajé y me fui despacito hacia otra estación de otra empresa, que casualmente quedaba en la loma del orto. Para colmo el día estaba bastante feo, todo nublado, pinta de tormenta. Claro, yo no lo había visto porque estaba inmerso en un mundo mágico con animalitos y todo.
Sigo la marcha. Paro en una esquina, pasa un carro y me hace una raya desde el baúl a la trompa, encima bien prolijita me la hizo el muy puto. Me bajo para destripar gente y veo unos pibitos de 12 o 13 años arriba, “Disculpe don…”. ¡Pero qué leche, la puta que me parió!

Sigo. Llego a la estación. “Vos sabés que no llegó el camión cisterna, ya debería estar acá. Creo que se demoró por los piquetes, pero aguantá un toque que ya tiene que estar por llegar.” Me dijo el playero. Bueno, qué mierda hago, sigo andando despacito hasta encontrar otra estación, o me quedo esperando acá a que llegue el puto camión con el combustible. Ay, ay, ay… Bueno, espero, total ya debe estar por llegar teóricamente, además todavía tengo en la cabeza la musiquita de mierda esa que me está volviendo loco.

Una hora más tarde…

La musiquita me seguía taladrando la cabeza, encima en el manual no decía nada sobre la musiquita. Y ya no había muchos animalitos. Un par de ardillitas pedorras agonizando y un poco de olor a bosque, tapado por la asquerosa baranda a nafta. “Flaco, ¿faltará mucho para que llegue el camión? Me dijiste que ya llegaba y hace una hora que estoy como un boludo acá esperando.”, “No, pero ya llega, ya llega.”
A los veinte minutos llega. Cargo y me voy. ¡Muajajajajaaa! ¡Y ahora quién me para! Una bien al fin…

Ahora sí, ahora lo piso. Nieeeeeem, nieeeeem, nieeeeeeeeeeeeeeee… 70, 80, 90, 100… ¡PUM!/¡CRACK!

Agarré un bache. Se ve que justo ahí había caído un meteorito o algo así. Rompí dos llantas. ¡¡¡Lifchitz* y la recalcada concha de tu madre!!!, ¡ciudad de mierda, todas las calles rotas por todos lados! Y la insoportable musiquita que seguía ahí, inmutable la hija de puta. Ya estaba analizando seriamente la posibilidad de volver al concesionario y meterle el auto por el orto al vendedor. ¡Encima recién lo había sacado, no tenía ni auxilio mecánico!

Así como estaba el auto, y re caliente yo, y con la musiquita, arranqué rumbo a Toyota para putearlos. Me metí por adentro del Parque Independencia cuando de repente siento un golpe en la chapa. Digo “lo que faltaba, un pelotudo que me venga a tirar una piedra justo ahora que estoy tan tranquilo y relajado…”. Me bajé con una furia digna de Jacobo Winograd para buscar al chistoso. Me pega otra en la cabeza… Miro al cielo. Me pega otra. Y otra. Y se pudrió todo. Estaba cayendo granizo y yo en medio del parque con dos llantas rotas… ¡¡¡DIOS!!! Empecé a pegarle patadas al auto mientras puteaba a la musiquita, a los animalitos, a Toyota, al país, a la naturaleza, a la tele, a Fort y a la puta madre que lo parió, ¡por qué no me compré un Falcon modelo ’66 hecho mierda para que contamine todo y a la concha e’ su madre!

La cuestión era que al auto parecía que lo había traído de Irak. Me salió un huevo, contaminé, no me levanté ninguna minita, se me hizo mierda, renegué, puteé… Y la musiquita seguía ahí… Mientras me fumaba un pucho arriba del auto. En el techo.

Por suerte todo lo que pasó después del “Clic” fue sólo una pesadilla, pero mejor dejemos que el futuro llegue cuando tenga que llegar…



* Para el que no lo conoce, este hijo de puta es el intendente de la ciudad de Rosario…

martes, 16 de febrero de 2010

PATAGONIA EXTREMA

Toda mi vida pasó en un instante delante de mis ojos. Ella lo había previsto. Yo me había burlado de sus advertencias y sus miedos. Nada en la vida podía prepararme para una situación semejante.

Comenzamos a escalar siguiendo el sendero, custodiado por grandes árboles y frondosa vegetación. Al principio fue divertido, la pendiente no era muy pronunciada y el camino estaba bien marcado, además sobraban los cursos de agua para hidratarse, la vista era hermosa, el clima era ideal y completaban el cuadro bellas flores por doquier y animales de pastoreo dando vueltas por la zona, lo que creaba un ambiente agreste muy amigable. Las horas transcurrían sin sobresaltos importantes, pero la larga caminata en subida y las escaladas empezaban a pasar factura; me sentía extenuado y ella se sentía peor, no estaba entrenada para semejante esfuerzo físico. Pero en la montaña, como en la vida, no existe otra posibilidad más que seguir adelante. Como se pueda. Como sea. Pero siempre para adelante, nunca para atrás.

El sendero que al principio estaba bien marcado se empezó a difuminar en el bosque y las señales eran cada vez más escasas. El sol iba cayendo, el tiempo se agotaba y ella se empezó a desesperar: habíamos perdido el camino. La verdad es que yo no soy un experto en montañismo y supervivencia, pero no podía permitir que ella perdiera la razón y determiné que lo más prudente era sosegarla como sea, así que traté de tranquilizarla y mitigar sus miedos, le expliqué por qué eran infundados, que confiara en mí, que yo sabía como actuar en estas situaciones, además es muy común que la gente se pierda en la montaña. Entre sollozos me dio una sonrisa y recuperó la confianza.

El sol se escondió por completo entre los árboles, la oscuridad era casi absoluta y ya se empezaban a percibir los extraños sonidos de la noche en el bosque. Tenía que tomar una decisión: arriesgarnos a seguir escalando por una pendiente cada vez más pronunciada casi a ciegas o acampar entre los árboles hasta que aclarara, siendo conciente de los peligros que existen durante la noche en ese inhóspito lugar. No tenía alternativa, seguir adelante era casi un suicidio. Leña sobraba, así que me concentré en crear un fuego que nos abrigue del intenso frío y nos ampare de la profunda oscuridad que reinaba. Los sonidos eran muy diversos y raros, pero todos tenían algo en común: creaban un espeluznante clima tenebroso, como si todo fuese un escenario creado exclusivamente para nosotros, para sugestionarnos y generarnos temor, como sacado de una película de terror. Es en ese momento cuando la mente traiciona, se pone del lado del oponente, se confabula con el entorno para armar secuencias escalofriantes. Yo intentaba distraerme afilando una rama larga con mi navaja, mientras hablaba con ella inventando temas que nada tenían que ver con la situación en la que nos encontrábamos, haciendo un intento de transportar nuestras cabezas a algún lugar cotidiano, ameno, seguro, pero creo que ni yo me lo creía. Lo único que me reconfortaba era el hecho de no estar solo, ella me acompañaba, pero no era sólo por la simple compañía, iba mucho más allá. Yo tenía una responsabilidad, yo debía protegerla, ya sea física o psíquicamente, debía estar preparado para todo, yo tenía que ser fuerte para transmitirle seguridad, debía ser valiente. No tenía otra opción, y eso me gustaba, me hacía sentir bien. Es en este tipo de situaciones extremas en donde surge lo mejor de uno, donde se reconocen virtudes y aptitudes en uno mismo que permanecían ocultas dentro de un hombre de ciudad acostumbrado a lo fácil, a lo seguro, a lo conocido. Después de haber contemplado paisajes increíbles y vivido sensaciones fascinantes y extremas, uno toma conciencia de que no somos nada en comparación con lo que nos rodea, nos creemos amos y señores de un mundo donde nuestro protagonismo es casi nulo, un mundo al que le importa una mierda si nos hace falta agua o comida o sentimos miedo. La naturaleza es grandiosa, hermosa, peligrosa y digna del mayor de los respetos.

Ya habían transcurrido varias horas desde el acampe. Se hacía muy difícil conciliar el sueño. Siento ruidos extraños. Pero tenía que hacer mis necesidades, debía salir de la carpa. Ella me siguió, no quería quedarse sola. Alumbré con mi linterna hacia todos lados para cerciorarme de que no hubiera ningún peligro, los ruidos habían cesado. Me puse a pensar en los animales que podrían haber alrededor: zorros, huemules, ciervos, jabalíes, pumas, etc., no se acercan al hombre, nos temen, y tienen buenas razones para ello. Me sentía estúpido preocupándome por ellos, no era lógico, parte de mi mente seguía empecinada en crear temores infundados y tenía que descansar, porque al otro día había que continuar escalando. Finalicé mi tarea y nos dirigimos a la carpa, procurando dejar mi mente en blanco, porque ya no podía ser fácilmente engañada con pensamientos bellos o cotidianos. Percibo el sonido de hojas secas a unos metros. Giro la vista y los vi. Era mi imaginación, que otra vez me estaba tendiendo una trampa, pensé. Pero el alarido que lanzó mi compañera me hizo reconsiderar la situación. Eran unos ojos brillantes, luminosos, con una mirada penetrante, segura y acechante. Un gruñido sereno en un tono muy bajo, completaba el escalofriante cuadro. Era un puma, de poco me iba a servir mi improvisada lanza en caso de un ataque. No caía en la cuenta de que lo que estaba pasando era real, no era posible, iba en contra de todas mis especulaciones y mi lógica, había ganado la batalla en mi cabeza la parte más infantil, la más inocente y crédula. Esto era muy real.

Tenía que capitalizar tantos años de mirar Discovery, le ordené a ella que permaneciera quieta detrás de mío, me erguí lo más que pude para parecer más grande y grité como nunca en mi vida, descargué todas mis tensiones y mis miedos en insultos hacia aquella bestia. Ésta, sorprendentemente, no respondió a mi agresión verbal, seguía gruñendo bajo a pesar de mis gritos. Hasta que comprendí lo que estaba sucediendo, había algo extraño en su mirada. En el abanico macabro de circunstancias posibles en una situación como esta nos habíamos topado con la peor: el animal estaba hambriento. Era la respuesta más obvia, es muy raro que acechen seres humanos, se me habían quemado los papeles. Maldije mi suerte, como corresponde, y que sea lo que Dios quiera, ya no dependía de mí, no había nada que pudiera hacer, más que seguir gritándole y tener fe.

Comenzó a moverse lentamente hacia un costado, buscando mi espalda, yo no dejaba de alumbrarlo y ninguno de los dos desviamos la vista del otro en ningún momento. Nunca voy a olvidar esa mirada, su brillo, una mirada aguda, profunda, alerta, quizás con un poco de miedo también, pero decidida. Supongo que, salvando las distancias, su expresión era la misma que la mía. Quizás toda la secuencia haya durado sólo segundos, pero a mí me parecieron horas, hasta que lanzó un grito desgarrador. Fue el momento más terrible que me haya tocado vivir, reviví toda mi vida en lo que habrá sido menos de un segundo (calculo yo, porque la noción del tiempo la tenía completamente distorsionada), el puma se me venía encima a una velocidad increíble. Grité con todas mis fuerzas, pero ya no con miedo, sino con rabia, ahora era un desafío, era él o yo. Yo ya lo había comprendido y estaba decidido a frenar su embestida y matarlo como sea. Clavé mi lanza al suelo y me tiré levemente hacia atrás: siento un ardor terrible en mi cuello, la fiera estaba sobre mí en el suelo, sentí su pestilente aliento en mi rostro, forcejeando saqué mi navaja y en un golpe de suerte pude abrirle la yugular. Quedé atónito, no podía creer lo que había pasado, mi plan había funcionado, mi lanza, que poca fe le tenía, lo había atravesado de lado a lado y lo debilitó para cuando lo tuve encima. Sólo sufrí cortes superficiales en mis brazos, un golpe en la cara con sus dientes y una herida que me recordará ese día por el resto de mi vida: sus garras rasgaron mi cuello y parte de mi pecho. Pero nada de eso importaba, había vencido a la bestia, con todas las de perder. Seguramente si me atacaran cien pumas más, moriría en todas las oportunidades, pero en este caso la suerte estuvo de mi lado. Y triunfé.


Qué historia picante hubiese sido eh! Jajaja. Sí me perdí en la montaña, pero por suerte alcanzamos el refugio justo al caer la noche, y no estaba con una mina sino con un amigo, pero quedaba más groso así. Y menos mal que no me encontré con un puma porque en estos momentos estoy saliendo en la tele:

 
 
 
  
  

Para los que no conocen: vayan al sur que es un lugar fantástico, de fábula. Y no se preocupen por los animales, hay más probabilidades de que se los viole un negro que de que los ataque un puma...

 
 
 
 

martes, 22 de diciembre de 2009


120 años. 120.000 hinchas. 5 km de bandera

Locura canaya



Ni mejores, ni peores.


D I S T I N T O S


 

lunes, 14 de diciembre de 2009

BONITA TARDE DE DOMINGO EN ROSARIO

Bonita tarde de domingo en Rosario. Estábamos con mi primo en la casa de mi abuela. Nos disponíamos serenamente a presenciar el diabólico espectáculo de la definición del campeonato, que jugaba cruelmente con nuestros sentimientos canallas. Cuando iban aproximadamente 25 minutos de partido, vemos a nuestra abuela que pasa apurada dirigiéndose a la calle. No prestamos atención, estábamos quemando cigarros como Lanata en un funeral. Cinco minutos después me llama una vecina y me avisa que mi abuela no tuvo mejor idea que tropezarse, romperse el hombro y hacerse un tajo de 10 cm en la rodilla… Enseguida nos dirigimos al lugar (a una cuadra y media de la casa), estaba sentada en la vereda, con un charco de sangre debajo de la pierna herida (que los vecinos intentaron cerrar provisoriamente) y varias personas estaban alrededor de ella cuidándola (decí vos que en este país todavía hay gente de primera).

Yo: ¿Llamaron a una ambulancia?
Vecina: Sí, llamamos al 107 (SIES), pero no sé si van a venir porque dicen que si tiene obra social no la pueden atender. Voy a intentar devuelta.

Llama. Le dicen que no pueden mandar la ambulancia. Le agarra el teléfono mi primo.

Mi primo: A ver explicame, ¿cómo es eso de que no pueden mandar una ambulancia?
El puto del operador del 107: Lo que pasa es que si tiene obra social no se puede.
Mi primo: ¿Pero cómo que no se puede loco? Hay una señora de 82 años que se está desangrando en la calle,  abajo del sol y no la podemos mover, ¡me tenés que mandar una ambulancia!
El puto del operador del 107: Disculpe señor yo no puedo hacer nada…
Mi primo: Pero loco, ¿vos me escuchaste lo que te acabo de decir? ¡esto es un servicio de emergencias!, ¿cómo mierda no podés hacer nada?, ¡mandame una ambulancia ya!
El puto del operador del 107: Ya le dije que no puedo…
Mi primo: Ah, ¿no podés?, ¡Andate a la recalcada concha de tu madre entonces!

El SIES (para el que no esté al tanto) es un servicio de emergencias médicas municipal, de cuarta, que opera a la par del 911, de cuarta también. No teníamos el número de emergencias de la obra social, había que ir a casa y revolver todo hasta encontrarlo (viste como son las viejas), pero mientras tanto yo llamo al 911.

(varios minutos de musiquita) –sí, en el número de emergencias… sin palabras-
-Yo: Mirá loco… (describo la situación). Así que tengo a mi abuela de 82 años tirada acá en la vereda perdiendo sangre, abajo del sol, dolorida y no la podemos mover. Necesito que me envíes  una ambulancia.
-El puto del operador del 911: ¿La señora es afiliada al PAMI?, ¿o a alguna obra social?
-Yo: No, no  es de PAMI, tiene obra social, pero en estos momentos no disponemos de los datos para solicitar el servicio de emergencia de la prepaga y necesita atención médica inmediata, así que mandame una ambulancia por favor.
-El puto del operador del 911: No puedo mandar una ambulancia porque no tiene que tener obra social.
-Yo: ¿Cómo?
-El puto del operador del 911: Le puedo mandar un patrullero si quiere…
-Yo: ¿¡Pero vos me escuchaste algo de lo que te acabo de decir!? HAY UNA MUJER DE 82 AÑOS DESANGRÁNDOSE EN EL SUELO,¿¡ para qué mierda quiero un patrullero!?
-El puto del operador del 911: Bueno hermano, no te la agarrés conmigo, yo…
Yo: ¿Y con quién querés que me la agarre? ¡Si me estás agarrando de pelotudo! Escuchá, hacé una cosa, deciles que no tiene obra social, ni PAMI, ni ninguna mierda y MANDAME UNA PUTA AMBULANCIA.
El puto del operador del 911: Bueno, está bien…

Mi primo me llama (había vuelto hasta la casa a buscar el teléfono de la prepaga) y me dice que van a mandar la puta ambulancia. A los 15 minutos llega el patrullero, ¡Ah, ahora sí! Dije, me miraron medio mal. Los canas empezaron a llamar al servicio de emergencias, porque estaban viendo la gravedad del caso (se ve que hay un par milicos que no están fabricados de madera), y esta fue la contestación: Ah, sí, llamaron, ya le dijimos que no le podemos mandar la ambulancia. Además nos insultaron… Ay, qué putitas sensibles… ¡Ah!, ¡Ya que se ofenden por esa boludez deberíamos haberlos cagado a trompadas! Si la hacemos la hacemos bien. Hijos de mil puta.  Dije yo, y el policía no dijo ni mu, me parece que él también pensaba lo mismo. Yo estaba más caliente que puto en un recital de Ricky Martin. A todo esto los vecinos nunca se fueron y nos hicieron la segunda en todo momento, muchas gracias a ellos. La cuestión es que finalmente llegó la puta ambulancia. De la prepaga, obvio. Le hicieron los primeros auxilios y empezaron a llamar a diferentes sanatorios y ninguno tenía una cama de mierda, terminaron trasladándola a un sanatorio de la zona norte de la ciudad (que desde nuestra perspectiva queda en la loma del orto) pero bueno, finalmente se resolvió todo más o menos bien. El enfermero me comentaba que para nosotros la situación que vivimos parecía increíble, pero para ellos es cosa de todos los días. También nos comentó que si no tenés obra social es mucho peor, porque te hacen esperar como 5 horas en la puta ambulancia hasta que te encuentran lugar (que de seguro es un antro) y como los hospitales públicos están abarrotados capaz que te mandan a Totoras o a alguna otra ciudad en las cercanías de Rosario. O sea, te comés un viaje hasta la concha de la lora hecho re mierda. Toda esta secuencia hasta que vino la puta ambulancia duró más o menos 45 minutos, si mi abuela en vez de la rodilla se hubiera roto la cabeza, en estos momentos estaría en un cajón. Esta historia en un país normal resultaría inverosímil. Acá es normal.


P.D.: Pingüino pecho frío, seguila mamando. La tenés adentro.

lunes, 7 de diciembre de 2009

ASEVERACIONES IMPRUDENTES

  • ¿Qué es eso de que los viejos se quieren hacer los pendejos? El viejo queda de primera si tiene pinta de viejo. Los que se “apendejan” quedan ridículos.


  • Muchos tipos después de muchos años de casados y varios hijos se vuelven putos, dejan a su mujer y se dedican a “disfrutar” la vida. Pregunto, ¿guardará alguna relación con el hecho de que alrededor de los 45 años empiezan a hacerse análisis de próstata? Mmm… Extraño…


  • Yo no soy boludo, los boludos son todos ustedes. Bah… No, no creo, es muy improbable… Entonces, ¿a quién están dirigidas las publicidades de la tele? Aunque pensándolo bien, no creo que los cerebros del marketing hayan estudiado tantos años al pedo y elijan mal el target… Mmm… Evidentemente somos todos una manga de boludos.


  • La mayor virtud de los boludos es la honestidad.

viernes, 27 de noviembre de 2009

LA VENUS DE JALEA




En el arte renacentista los máximos exponentes de belleza femeninos eran criaturas de contextura grande y lipidosa, en contraposición con hoy día, que son las flacas que se les nota los músculos (cuando no los huesos), principalmente un grupo inferior, redondo y macizo.



Cabe aclarar que ambas corrientes comparten el gusto por las grandes tetas. Para los hombres de aquellos siglos las gordas eran las más sexys porque representaban el mejor estilo de vida de la época. Se bañaban frecuentemente, los pequeños defectos se los cubrían con el único maquillaje de ese entonces (las mujeres de los plebeyos no podían ni soñar con esto y se les notaba lo pobre por el bronceado veraniego que lucían debido a la luz del trabajo), se adornaban con bellas alhajas y vestían bien, se perfumaban con deliciosas fragancias con aroma a flores y… Ejem! Bueno, comían muy bien!



¿Qué habrá sucedido para que la situación se torne exactamente al revés respecto a las relaciones entre los hombres y las mujeres gordas o flacas? Fácil, pero previamente voy a tratar de graficar muy brevemente el panorama de la época. De la mano de progresos científicos y filosóficos, la realidad cotidiana se fue modificando gracias a una apertura en el pensamiento occidental que generó transformaciones en, prácticamente, todos los aspectos de la sociedad, lo que llevó a una nueva forma de concebir el mundo eliminando ciertos estándares clásicos del sistema estamentario feudal, que era sostenido por una nobleza retrógrada y clasista a ultranza, que perdía poder económico y credibilidad intelectual frente a una cada vez más pudiente e influyente burguesía. De todas formas, existía aún, deseo de acceder a la clase noble porque era la que detentaba todavía (antes de la Revolución Francesa) el gobierno de hecho. Estamos hasta acá, ¿no?, bien. La mujer noble era un reducto escaso y estancado, que morfaba mucho y que salía caro. “¿Qué estamos haciendo muchachos?” Se preguntó un tipo una vez, y parece que muchos lo escucharon. Pasaba que era un despropósito garcharse una gorda pretensiosa, interesada, frígida y cara, habiendo muchísimas flacas y putas, que, viniendo de clases más bajas, significaba poder elegir a las mejores minas.



Las cubrieron con pilchas, y con joyas, y con maquillaje, y con zapatos y… y… con perfume! Quedaban mucho mejor que las otras, además gracias a una mejor condición física podían aguantar mucho más el ritmo de desenfreno sexual. A partir de ese momento una guerra se desató entre todas las mujeres: las nuevas reinantes (las flacas más lindas), las ex-nobleza y las flacas que quedaron al margen de la redistribución de la riqueza. Este gran litigio fue mezclando a los diferentes fenotipos femeninos, y de la interacción y la competencia, a la par de los enormes avances tecnológico-técnico-culturales, surgieron muy diversos tipos de mujeres, que son las que pueblan el mundo de nuestros días. Que los analizaremos específicamente cada uno de ellos… En próximas entregas.


martes, 24 de noviembre de 2009

AHORA SON PICANTES TAMBIÉN

http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/11/23/noticia_0056.html
Para el que le dé fiaca leer esta noticia se la resumo más o menos: parece que en Córdoba una pendeja hizo una fiesta de 15 en la casa e invitó a muchos amigos cuarteteros (alrededor de 50) y a 3 o 4 floggers como para equilibrar supongo (¿?). Como estos pibes eran minoría se ve que los empezaron a bardear, entonces los afeminados llamaron a 40 de los suyos para hacerles el aguante y terminaron agarrándose todos a trompadas, botellazos, etc. un par terminaron en cana y otros en el hospital (espero que los del hospital hayan sido los floggers).
Ahora los invito a todos para que juntos, hombres y mujeres, hagamos juicios de valores, seamos subjetivos, parciales, discriminadores, intolerantes y homofóbicos.



Voy a tratar de analizar el comportamiento de estos pelotudos para más o menos ir desmenuzando los cómo y los por qué de esta pelea. Me imagino esta situación: los floggers en una mesa de un rincón, peinados ridículos y afeminados -advertencia: este vocablo va a ser utilizado frecuentemente, ignorando las reglas de redacción gramatical coherente- que les tapa un ojo (haciéndolos aún más afeminados),



gafas oscuras o con colores (a la noche) con un diseño afeminado, vinchita ridícula de colores flúor haciendo juego con varias pulseritas que brillan en la oscuridad (por demás de afeminadas),



remerita ajustada con diseño y colores que te hacen doler los ojos (muy afeminada también), pantaloncito “chupín” (que es un pantalón ajustado que era de uso exclusivo de las minas y ahora los putos también lo usan pero en colores más afeminados y llamativos) y unas zapatillas [remitirse a “remerita”].



Este atuendo acompaña a un bailecito gracioso y ridículo, que los individuos de esta tribu (¿urbana?) realizan a modo de ritual, que incluye un MP3 o un celular (caro, por más croto que sea el pibe) que se acercan a la oreja sosteniéndolo con una mano, lo que hace que esta escena luzca aún más estúpida (sí, y afeminada).



 Y ahora, para coronar la situación (y esto es lo más grave), estas muchachitas o lo que sean, con sus actitudes soberbias, irreverentes y excluyentes exteriorizan algo así como un aire de superioridad (¡¿?!), esto no es verso, es posta, yo lo he visto y sentido mencionar por otros. Pero ellos dicen que son tranquilos (sin embargo juntan 50 pendejos para cagarse a trompadas), que a ellos los ofenden y no los dejan vivir como les gusta… Ahora yo pregunto (y eso que no dije nada acerca de las 300 fotos que se sacan por día en la misma pose y los comentarios boludos que hacen al respecto, etc, etc.), este comportamiento que acabo de describir, ¿No es una deliberada incitación a la violencia?






Habría que matarlos a todos… Lenta y dolorosamente. Y de paso podríamos ponerle una peluca a Fort y lo matamos también XD





P.D.: Mmm… ¿A quién más podríamos ponerle una peluca?

viernes, 20 de noviembre de 2009

QUIÉN QUIERE SER MILLONARIO?

¿Quien no soñó con ganarse el Quini alguna vez? Todos nos hemos puesto a dejar volar nuestra imaginación…



Viajes, autos, mujeres, casas de lujo, alcohol de alta calidad, ropa de primera, fiestas, etc, etc, etc, máxime si uno es asiduo televidente de Naked Wild On… Qué (me van a decir que ustedes no lo miran…). La estupidez humana no tiene límites precisos y determinados, por lo tanto uno siempre se encuentra una frontera nueva de la boludez, esto es lo lindo de esta fase tan rica del hombre. Bah, en realidad tan nueva no es, hay otros casos mundialmente conocidos, con más guita y más glamour, se me ocurre ahora la putita malcriada esa de Paris Hilton como máximo exponente de esta clase de pelotudos.



Pero centrémonos en el nivel local, toda persona normal que no encuentra un partido como la gente, o dibujitos en Fox o FX, naturalmente, se pone a hacer zapping, que es la manera en que uno entra en contacto con el mundo de las pavadas y las bizarradas de la televisión argentina. Hoy la huevada a comentar es: el fenómeno Ricardo Fort.



Con toda la reseña hecha al principio del post acerca de los sueños que la gente normal tiene acerca de la guita, yo me pregunto: ¿Qué factores son los que intervienen para producir un engendro abominable como Fort? Yo he dilucidado la cuestión y la comparto acá con ustedes. Fort (Pensamiento de): soy medio puto, me visto ridículamente, me hice cirugía en la cara y en otras partes del cuerpo como las minas (y los putos), tengo un gran y deforme físico, estoy muy al pedo, en mis ratos libres (todo el día) me enfiesto con minas y vagos (principalmente con vagos), me drogo y chupo como loco (de todo), viajo, como chocolatitos Fel-Fort y no tengo ninguna habilidad para hacer otra cosa más que boludear, para colmo soy medio pelotudo e inseguro de mí mismo -este boludo se podría haber hecho bloguero, reunía muchas condiciones XD-. ¿Qué puedo hacer para romper la monotonía de vivir de caravana, viajando y disfrutando de las mejores cosas de la vida? Mi abuelo y mi viejo se rompieron el culo para que yo pueda hacerme romper mi culo y disfrutar de los millones que hicieron robando con unos chocolatitos pedorros, de alguna forma me tengo que destacar para no deshonrar a mi familia y demostrar que yo también puedo triunfar para que no se note tanto lo inútil que soy. Pero ¿Qué puedo hacer? Mmm… ¡YA SÉ! ¡Voy a aparecer en la tele! Si en este país le dan cabida a cualquiera que sea más o menos impresentable y payasezco, además no te piden que sepas hacer algo útil, ni creativo, ni inteligente, ni interesante, ni nada... Mah sí, yo me mando, si total tengo unos cuantos millones de dólares (que seguramente los voy a despilfarrar en los próximos 5 años y me voy a quedar en bola) para armar todo un circo ridículo alrededor de mi grotesca imagen y los putitos afeminados que me rodean que degradan su humanidad para sacarme unos mangos. Tele: allá voy!



Bueno, esto es más o menos lo que pensó el salame este cuando decidió aparecer en la tele, y el por qué creo que quedo claro, pero por las dudas lo repito: es un pelotudo, inútil, inseguro de sí mismo, narcisista, con falta de afecto, que no se siente bien con su intrascendente y superficial vida y como está forrado en guita puede hacer lo que se le cante las bolas. Y lo que se le canta es todo lo contrario a lo que haría una persona normal con dos dedos de frente. Y si este muchacho no hubiera heredado tanta guita seguramente estaría vendiendo chori en la cancha o pororó en la plaza (con el mayor de los respetos a estos fundamentales servicios a la comunidad, sobre todo el chori en la cancha). Dios le da pan al que no tiene dientes, dicen.





FAQs:
Dr. Sperman ¿Usted escribió todo esto porque le tiene bronca a Ricardo Fort?
No, me chupa un huevo, nada más digo lo que pienso para boludear.
Dr. Sperman ¿No le parece que todo esto que escribió lo hizo por envidia?
No, porque me encantaría tener los millones de este pibe, pero no su miserable vida.
Dr. Sperman, si la vida de este sujeto le parece tan intrascendente y estúpida ¿Por qué le dedicó su tiempo y esfuerzo a escribir acerca de él?
Porque de alguna boludez hay que hablar.



sábado, 14 de noviembre de 2009

INFIDELIDAD: LA VERDAD NUNCA ANTES REVELADA

Bueno, a veces a uno le sale la inspiración, la boludez fluye de formas muy curiosas. Quiero dejar bien en claro el asunto de la infidelidad, para que cuando alguna mina se enoje u ofenda por esta situación pueda consultar este material para despejar sus dudas, tranquilizarse y dejarse de romper las pelotas.




Está en la naturaleza del hombre buscar permanentemente los mejores genes para dejar descendencia, es la teoría de la selección natural. También lo hace la mujer a su modo. La diferencia radica que en el hombre este instinto se potencia diametralmente por el simple hecho de que una mujer, en un lapso de 9 meses, puede tener 1 hijo (o a lo sumo 2 o 3, pero es raro) ¿Pero cuántos hijos puede tener un hombre en ese mismo período? En teoría muchos... cientos quizás...




Teniendo en cuenta este irrefutable hecho, las mujeres deberían atendernos muy bien, cada vez que tengamos ganas y en donde sea. Porque no podemos luchar contra nuestra propia naturaleza, pero si estamos satisfechos y conformes con lo que poseemos, no tenemos necesidad ni ganas de salir a buscar especímenes más aptos.




Así que concluyo que la culpa de la infidelidad no la tiene el hombre, sino la mujer. He dicho.

viernes, 13 de noviembre de 2009

UNA MONEÍTA PA’L VINO?

Me colgué con los posts, lo que pasa es que cuando se me ocurre alguna boludez me la olvido al toque... Igual esto no lo lee nadie… jajaja. Bueno, ahora me pongo serio para advertir a la población, es decir a mi escaso -eufemismo de nulo- público, sobre una realidad inquietante, que prácticamente nadie nota y, por ende, mucha gente está corriendo un gran riesgo, cosa que me preocupa, porque soy un hombre muy comprometido con la ciudadanía. Se trata del alcohol al volante.




Sí, sí, el alcohol al volante. El lector dirá en este punto: “pfhe, jeje, este es medio pelotudo, chocolate por la noticia!” pero le ruego que no se apresure mi estimado amigo, el verdadero peligro no son los conductores que se ponen en pedo, sino los policías e inspectores de tránsito que, lejos de cumplir con su “deber” de cuidar a la gente, hacer respetar la “ley” y todas esas boludeces, se dedican a hacerse un billete con el tipo que se fue de joda y que por ahí se tomó un porrón o un vinito (cosa que, en la mayoría de los casos, no representa un peligro serio) en el boliche. Esto, lamentablemente, es obvio también. Lo curioso es lo que me indicó un tachero, que yo tomé nota y me puse a comprobarlo mes a mes (hagan la prueba en sus casas), los operativos se hacen prácticamente todos en los últimos días del mes… Claro, pobres muchachos… Ellos también deben tener problemas para llegar a fin de mes… Ratas!!!




Moraleja: si quieren salir de caravana con el auto y ponerse en pedo, pueden hacerlo con seguridad entre los días 6 y 24 aprox. de cada mes.

He aportado a la sociedad mi granito de arena del día de hoy. Ahora me siento un mejor tipo. Salud!

lunes, 2 de noviembre de 2009

PASABA POR ACÁ

Hace rato que tenía ganas de hacer un blog, pero me preguntaba "¿De qué se va a tratar?", así que me puse a revisar otros blogs y a buscar cómo se hacía (en realidad todo el mundo sabe más o menos qué es un blog y cómo se hace, pero yo tengo la costumbre de mirar las instrucciones de uso del shampoo, del desodorante y demás pavadas que todo el mundo sabe usar). Me encontré (con sorpresa) con que los más populares del mundo son serios, hechos por gente seria también, pero son por demás de aburridos. Así que decidí (aunque no sea muy original), que este humilde espacio debía estar dedicado a plantear y discutir boludeces con buena leche, ni más ni menos. Así opinó el Negro de El Cairo: "Es un lugar fantástico porque se puede hablar boludeces". Amén.